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Cómo calmar las molestias de la dentición

 

Escrito por Camilo Bolívar
Asesorado por el odontólogo Carlos Arturo Castellanos Ortiz

Al nacer los bebés ya tienen muy desarrollado su cuerpo, pero algunos de sus órganos aún no han madurado en su totalidad. Es el caso de los dientes, que aunque han comenzado a formarse desde el vientre materno, sólo aparecen, generalmente, entre los 4 y 7 meses de vida y hasta el año y medio o dos, cuando debe completarse su dentición de leche.

Pero los dientes no vienen solos, y aunque para los padres es motivo de orgullo y felicidad el inicio de la dentición de sus hijos, para algunos recién nacidos no es tan agradable, pues el “regalito” llega con incomodidades que pueden generarles dolor e irritabilidad.

Si notas que tu niño babea más de lo habitual, tiene inflamadas las encías, come y duerme menos, se lleva seguido las manos a la boca y llora sin haber otro motivo aparente, lo más factible es que esté en el proceso de aparición de sus primeros dientes.

Y como con seguridad no te gusta que sufra, algunos consejos serán de gran ayuda para permitir que la erupción de sus dientes no sea tan traumática y fastidiosa:

Ponle mordedores. En el mercado hay ideales para las molestias provocadas por la dentición, son de diferentes texturas y colores y fáciles de agarrar y sostener. Adormecen y suavizan las encías, calman la zona adolorida y, además, entretienen a tu bebé con sonidos, personajes y otros motivos que generan estimulación visual y auditiva. Procura que sean de goma o plástico y silicona.

Prueba con otros elementos. Si en el momento no tienes los mordedores especiales para la dentición o tu bebé no los acepta, puedes intentar que mastique otras cosas como juguetes de goma de diversas texturas y dureza, pañitos húmedos, compresas o aros de dentición. Con el fin de prevenir accidentes, no lo descuides ni un instante.

Dale algo frío. Puede ser una paleta hecha de fruta natural sin azúcar, helado hecho en casa, gelatina, yogurt o un líquido de su agrado que ya consuma en esta etapa de su vida. El frío anestesiará las encías y disminuirá las molestias.

Comida también sirve. Si ya está más grandecito e ingiere sólidos, dale fruta y otros alimentos fríos (no congelados) como frutas, purés e, incluso, pan con la corteza y galletas duras y sin azúcar, especiales para la dentición y que le brindarán tranquilidad. Para evitar asfixia o atoramiento, mientras los muerde colabórale sosteniéndoselos. 

Masajea su encía. Lávate bien las manos con agua y jabón y con suavidad frota sus encías con un dedo o con una toalla de tela fría y limpia. Haciéndolo con regularidad, es probable que la presión leve aplaque el dolor y tu pequeño se relaje.

Mantén limpio su rostro. Como tu hijo babea mucho, al limpiar su cara evitarás que la saliva se impregne en su piel y le ocasione sarpullidos, inflamaciones e irritaciones.

Consulta otras opciones. Averigua con el pediatra si cuando tu hijo tiene dolor por la aparición de los dientes es conveniente o no suministrarle analgésicos, cremas, geles u otro tipo de medicamento o producto y cuál debe ser su dosificación.

Permanece junto a él. No le quitará las molestias, pero con seguridad le aportarás tranquilidad y se sentirá amado y acompañado.

Intenta lo natural. Algunas madres afirman que preparaciones naturales funcionan bien para calmar los dolores provocados por la dentición, entre ellas: infusiones de manzanilla o camomila sobre las encías, un pedazo de hielo envuelto en pañuelo limpio o la corteza del queso parmesano para que la muerda.

Actúa con asepsia. Para evitarle infecciones y otros inconvenientes de salud, es fundamental que antes de que tu pequeño lleve a su boca mordedores, aros, juguetes, telas y otros objetos, los laves y desinfectes muy bien.

Cuida su higiene bucal. Una vez comiencen a aparecer sus dientes límpialos junto a las encías con una gasa húmeda. Además, usa un cepillo de dientes adecuado para su edad, con cerdas suaves y sin crema dental hasta los dos años. Recuerda que su primera visita al odontólogo debes hacerla a partir de su primer año de vida.

 

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