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Un pequeño pateador – Los movimientos del bebé durante el embarazo

 

Por: Sandra Patricia Aguja Z.

Una de las experiencias más gratificantes del embarazo es sentir los movimientos de tu bebé. A pesar de los síntomas, molestias y cambios físicos que preceden este acontecimiento, sólo hasta vivir esta sensación inolvidable, realmente comprenderás que te vas a convertir en mamá.

Desde el mismo momento en que tu bebé adquiere las características de embrión, en su carrera por crecer y desarrollarse, se mueve constantemente. Sin embargo, por su tamaño y el espacio que le brinda tu útero, sólo notarás sus movimientos hacia el cuarto o quinto mes de gestación, momento en el que tu hijo, no sólo se vuelve más activo, sino que por su crecimiento, el espacio con que contaba se le hace más estrecho.

 

Una sensación inolvidable

Al principio sentirás una agitación en la parte baja de tu vientre, como las famosas mariposas en el estómago. Más adelante, hacia la semana 18 (porque no es posible precisar el día exacto), cuando tu bebé alcance un mayor desarrollo muscular y óseo, comenzarás a sentir sus primeras pataditas y cualquiera de sus movimientos. Hacia el último trimestre de gestación, ya no sólo notarás cómo se mueve, visiblemente tu vientre mostrará relieves en esos lugares donde hace presión con cualquier parte de su cuerpo.

Finalizando tu embarazo, notarás menos sus movimientos, pero es algo normal y entendible. Conforme pasa el tiempo y te acercas a la fecha probable de parto, tu pequeño contará con menos espacio para moverse, lo que no significa que no lo siga haciendo hasta el último día.

Sin embargo, recuerda que el sentir ese primer movimiento depende de cada mujer y de si es o no su primer embarazo. En una primera gestación, se percibirá entre las semanas 18 y 20, y en embarazos posteriores, hacia las semanas 16 o 18. En cualquier caso, al cumplir el cuarto o quinto mes, sus primeras pataditas, puñetazos, brazos… ya se harán evidentes.

 

Presta atención a sus movimientos

Desde el mismo momento que comiences a sentirlo, préstale mucha atención a sus movimientos, ya son el mejor aviso de bienestar de tu bebé. Mientras tu pequeño continúe desarrollándose de manera normal, estos deben ser regulares e, incluso, más intensos en algunos momentos del día; por ejemplo, es común que en horas de la tarde o cuando estés acostada o después de ingerir algún alimento dulce lo sientas mucho más.

Por eso, esta vivencia, además de ser una experiencia inolvidable, también se convertirá en una sensación tranquilizadora, ya que al sentir a tu bebé sabrás que se encuentra bien. En caso contrario, es un signo de alarma. Si ha pasado cierto tiempo y no percibes que se mueva, acuéstate en una posición cómoda y consume algo dulce (el aporte de glucosa estimulará sus movimientos), y pon tu mano sobre tu vientre, si no lo sientes o sus movimientos son menores a diez en 30 minutos, es recomendable que busques ayuda médica. De todas formas, trata de no alarmarte, porque tu bebé, al igual que tú, tiene periodos de sueño y de descanso.

Aunque no lo creas, después del parto extrañarás sus movimientos en tu interior y sentirás una sensación extraña de vacío.

 

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Nota: Este artículo se refiere a información general, cada caso individual es diferente, lo más recomendable siempre es acudir y consultar con tu médico para recibir su opinión sobre una preocupación específica.

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