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Dolor abdominal durante el embarazo

 

Escrito por Camilo Bolívar

Asesorado por el doctor Alejandro Ospina Suescún

¿Has sentido dolencias en la zona abdominal durante el embarazo? Si la respuesta es afirmativa, es muy probable que sea otra de las molestias comunes que suceden en esta esperanzadora etapa de tu vida debido al crecimiento y a los cambios que se presentan en el útero.

A medida que el bebé crece, el útero ejerce más presión sobre determinados órganos de tu cuerpo y los ligamentos redondos se estiran y se condensan con el fin de sostenerlo, provocando dolores en el bajo vientre y en uno o en los dos costados del abdomen.

Dichos dolores se pueden presentar en cualquier trimestre de la gestación, y aunque generalmente no son producto de alguna enfermedad o afección, es importante consultar con el especialista que te trata para descartar cualquier patología.

Los que se producen por factores no relacionados con tu condición actual de embarazo pueden suceder por diversas causas, entre ellas molestia estomacal, problemas de la vesícula, cálculos renales, hepatitis, apendicitis, obstrucción intestinal, intoxicación por alimentos en descomposición o pancreatitis.

 

Por tu embarazo

Entre los dolores abdominales más afines con el embarazo, que aunque son merecedores de tu atención no representan mayor peligro ni para ti ni para el bebé, se encuentran los causados por virus estomacales, contracciones del “falso parto” o de Braxton Hicks, cálculos renales, estreñimiento, inflamación, miomas con degeneración, gases, distención abdominal y estiramiento o recogimiento de los ligamentos redondos.

No obstante, hay otros dolores en la región abdominal que se pueden producir durante la gestación por complicaciones más severas que requieren atención inmediata, entre estas: embarazo extrauterino o ectópico (iniciando el embarazo), quiste ovárico, preeclampsia (dolor en región superior abdominal), infecciones del tracto urinario sin tratamiento adecuado, hematoma retroplacentario, aborto espontáneo, desprendimiento de la placenta y parto pretérmino o prematuro.

También es motivo de consulta si los malestares son persistentes y, además, se acompañan de vómito, mareos, manchado, desmayos, fiebre, pérdidas de sangre escasa o profusa, dolor en la parte baja de la espalda o a los costados, escalofríos, flujo vaginal o molestias o dolencias al orinar.

 

Sí hay alivio

Las molestias abdominales son casi que inevitables para las mujeres en etapa de gestación, pero existen alternativas que puedes poner en práctica para reducir sus efectos negativos.

 

Reposa. No importa si en el momento del dolor realizas una actividad que requiera esfuerzo o no. Lo ideal es descansar de inmediato y con comodidad mientras este cede, bien sea sentada o recostada pero con los pies y piernas en alto, relajada y masajeando suavemente la zona afectada.

Toma líquidos. En determinados casos puede evitarte las molestias abdominales. Por ejemplo, si durante todo el día te hidratas bien, sobre todo con agua, reducirás las probabilidades de tener contracciones Braxton Hicks.

Nútrete adecuadamente. Distribuye bien tus comidas para tener mejor digestión (6 o 7 al día, pero poca cantidad) e ingiere frutas, verduras y alimentos con fibra y vitaminas. Las grasas, fritos y comidas muy condimentadas no son aconsejables.

Desplázate con calma. Los movimientos bruscos pueden generar o acrecentar los dolores. Cuando gires o cambies de posición hazlo lentamente para que la criatura también se acomode, con cuidado y girando todo el cuerpo y no sólo la cintura. Si sientes molestias en un costado específico voltéate hacia ese lado.

A ejercitarte. Es probable que el ejercicio moderado, las caminatas y el cambio frecuente de posición, incluso los oficios domésticos realizados con prudencia, te ayuden a aliviar los dolores abdominales, pero sigue al pie de la letra las indicaciones del especialista que te atiende.

Relájate. Regálate un buen baño a temperatura no tan caliente o una gratificante sesión de masajes en la zona de las molestias. Ponerte por unos minutos pañitos o la bolsa de agua caliente donde te duela también puede ser de gran ayuda, al igual que otras terapias de relajación como yoga o pilates.

No te estreses. La desesperación e intranquilidad no son buenas consejeras y, por el contrario, pueden tensionarte física y mentalmente e intensificar las molestias. Es comprensible tu impotencia y malestar, pero en lo posible trata de mantenerte serena.

No te diagnostiques. Hasta saber las causas reales del padecimiento no deberías diagnosticarte ni comprar medicamentos o productos supuestamente indicados para tu malestar, así le hayan servido a otras embarazadas. Espera a que el médico te de las indicaciones adecuadas.

Usa implementos adecuados. Si tu doctor te los recomienda, utiliza el cojín de lactancia y las almohadas térmicas, aplicando el calor en el área afectada.

 

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