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Resfriado común en bebés y niños: acción y prevención

 

Escrito por Camilo Bolívar

Asesorado por la doctora Diana Salamanca

Es tiempo de constantes lluvias y de bajas temperaturas. Y mientras las salas de urgencias de clínicas y hospitales se congestionan por la gran cantidad de aquejados por resfriados, sus casas se convierten en refugio temporal para su pronta y satisfactoria recuperación.

Y una de las poblaciones más afectadas es la conformada por bebés y niños, pues debido a que su sistema inmunológico aún está en etapa de desarrollo y no tan fortalecido, son más propensos a contraer diversos virus y enfermedades.

El resfriado es una afección común que puede ser causada por más de 200 virus y que afecta las vías respiratorias altas (desde las fosas nasales hasta la laringe). Se transmite de persona a persona, sobre todo en época invernal, y aunque generalmente es leve y se cura sin tratamiento, dura entre 7 y 15 días y es molesto para quien lo padece.

No es tan sencillo distinguir el resfriado de otras dolencias o enfermedades, pero hay síntomas que pueden indicarte que tu pequeño lo sufre: tos, congestión nasal, fiebre, estornudos, dolor de garganta y goteo por la nariz de un líquido transparente que a los pocos días tal vez sea más espeso y amarillo o verde. Si hay vómito, diarrea, irritación de la piel o rasquiña en los ojos, se tratará de otra enfermedad.

 

¿Cómo actuar?

Si bien no existe un procedimiento específico para curar el resfriado, si sigues algunas indicaciones permitirás que tu hijo se recupere con mayor rapidez.

 

Haz que descanse. Aunque seguramente por la enfermedad no tendrá tantos alientos para jugar, correr o saltar, si ya es grandecito, es aconsejable que te cerciores de que descansa bien. De esta manera se repondrá completamente y en poco tiempo.

 

No formúles. Sin duda deseas que tu pequeño se recupere pronto, pero algunas decisiones que tomes pueden perjudicarlo más. Por esta razón, es recomendable que no le des medicamentos ni le apliques gotas si el pediatra tratante no lo ha ordenado; tal vez no actúen a su favor y sí pueden ocasionarle más problemas.

 

Hidrátalo bien. Si tiene más de 6 meses ya puedes darle jugos y agua, pero si es menor bríndale su alimentación cotidiana, es decir, leche materna o de fórmula. De esta manera expectorará mejor y recuperará el líquido perdido debido a la mayor cantidad de mucosidad.

 

Déjalo en casa. Si ya asiste a guardería o al jardín no lo lleves hasta que muestre mejoría. Permite que se recupere en tu hogar, así evitarás que recaiga o se contagie con otros gérmenes que lo compliquen más y que sus compañeros también se resfríen.

 

Ten limpias sus manos. Los niños, sobre todo si son bebés, acostumbran a llevarse objetos a la boca, chupar dedos con las manos sucias y restregárselas por nariz y ojos, posibilitando la aparición de virus que originan el resfriado. De ahí la importancia de lavar sus manos con frecuencia.

 

Mantén fresco el ambiente. Es aconsejable que el lugar donde esté el niño permanezca húmedo o a temperatura media para que pueda respirar mejor. Los cambios bruscos de temperatura no son adecuados para su recuperación. Además, el frío o el calor excesivos lo irritarán más.

 

Para prevenir…

No tienes que esperar a que tu pequeño sufra un resfriado para actuar. Puedes tomar algunas medidas de precaución para evitarlo o, por lo menos, reducir su frecuencia, entre ellas:

  • Lávale muy bien las manos con agua y jabón para prevenir transmitirle virus y bacterias, sobre todo antes de alzarlo, abrazarlo o tocarlo. Si ya es mayor, enséñale buenas prácticas de limpieza, sobre todo después de jugar y antes de comer.
  • En lo posible, mantenlo alejado de niños o adultos que estén resfriados.
  • Usa tapabocas si tienes resfriado y necesitas estar con el pequeño.
  • No tosas ni estornudes o te suenes en frente de él, pero si es inevitable, cúbrete la boca y la nariz al hacerlo.
  • No compartas con el niño utensilios de comida ni toallas, pañuelos o servilletas.
  • Bríndale siempre una sana y nutritiva alimentación para aumentar y fortalecer sus defensas, incluyendo abundante cantidad de líquido. Antes de cumplir el año es fundamental la leche materna.
  • Evita cambios bruscos de temperatura.
  • No permitas que los mayores fumen delante de él.
  • Llévalo periódicamente a controles médicos, así no esté enfermo.
  • Al salir de la casa abrígalo bien pero sin exagerar, especialmente si hay bajas temperaturas.
  • Conserva ventiladas las habitaciones y demás áreas de la casa, pero también evita las corrientes de aire.
  • Lava reiteradamente los implementos del bebé: juguetes, ropa, platos…

 

A donde el especialista

Es normal que en caso de resfriado los padres no lleven de inmediato a su hijo al pediatra esperando una pronta y positiva evolución. Sin embargo, ante los siguientes síntomas te recomendamos consultarlo de inmediato:

  • Fiebre persistente mayor a 38° y durante más de tres o cuatro días.
  • Dificultad para respirar o si su respiración es acelerada.
  • Coloración morada o violácea en sus labios.
  • Gran irritabilidad o, por el contario, mucha pasividad.
  • Cambios repentinos y exagerados en su forma de actuar.
  • Inflamación de ganglios o axilas.
  • Incomodidad para conciliar el sueño y llanto constante durante toda la noche.
  • Secreción nasal verdosa
  • Dolor de cabeza intenso.
  • Otros síntomas que te indiquen que hay complicaciones

 

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