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Por qué llora tu bebé y cómo solucionarlo

 

Escrito por: Juan Camilo Bolívar

Asesorado por la doctora Natalia Rincón Agudelo

La primera reacción de un bebé cuando nace generalmente es el llanto. Y de allí en adelante, por lo menos durante sus primeros meses de vida, será su única manera de expresarse, no por simple capricho o con el deseo de disgustar a sus padres sino para manifestar necesidades, estados de ánimo, molestias o enfermedades.

Al principio la dificultad para papá y mamá será dilucidar el motivo por el que llora, pues por su imposibilidad para hablar tendrán que “jugar” a las adivinanzas, salvo que sus lágrimas sean una reacción a un hecho evidente como caídas, golpes, sustos o regaños.

Por eso es conveniente que te enteres de las múltiples razones por las que tu niño puede llorar. Prepárate porque pueden ser entre una y tres horas al día, pero con el tiempo tu instinto maternal o paternal, la experiencia y el conocimiento que tengas de él te permitirán intuir la causa de sus lágrimas y, por ende, cómo remediarla.

 

“No lloro por llorar”

Y es verdad lo que te dice tu pequeño sin palabras pero sí con sentimientos. Siempre hay un porqué, algo tiene que le impide estar tranquilo y necesariamente requiere de tu pronta, afectiva y efectiva atención e intervención. Algunos de los casos más comunes y sus probables resoluciones son los siguientes:

 

Con el pañal sucio. Independientemente de si lo alimentas con leche materna o de fórmula tu hijo orinará y hará popó una o varias veces al día, ocasionándole fastidio y provocando sus lágrimas si no lo asistes con rapidez.

Solución. Procura revisar con cierta frecuencia si ha hecho sus necesidades fisiológicas. Si el pañal está mojado o sucio, así no llore, cámbiaselo con prontitud para evitar, además de un seguro berrinche, que su suave piel se irrite o se queme.

 

Está hambriento. Uno de los máximos placeres de un bebé es comer, y para tener un desarrollo sano y feliz debe hacerlo varias veces en el día. Pero si no lo alimentas cuando sienta hambre, se enfadará, se pondrá ansioso y ahí sí descubrirás un bebé bravo, muy bravo.

Solución. No te dejes tomar ventaja, dale su alimento cuando notes los primeros indicios de tener hambre. Durante las primeras semanas te costará averiguar a tiempo sus necesidades alimentarias, pero poco a poco descubrirás cuándo quiere comida, por ejemplo si está muy impaciente, si busca tu pecho o si se chupa constantemente un dedo o la mano… La lactancia a demanda es la más recomendable.

 

Le dio sueñito. Dormir es otro de los gustazos que se puede dar seguido tu bebé, pero por diversos factores como el cansancio o algún malestar no siempre le resultará fácil conciliar el sueño y tal vez comience a irritarse, moverse demasiado y llorar.

Solución. Cuando notes que empieza a cerrar sus ojitos o que bosteza llévalo a un lugar tranquilo y sin ruido, arrúllalo con suavidad, arrópalo en una cobija o manta y después de algunos minutos acuéstalo en su cuna o en una cama con protección.

 

Se indispuso. Dependiendo de la magnitud de la enfermedad o afección y del dolor, su llanto y sollozos pueden ser débiles o agudos, cortos o persistentes.

Solución. Hay algunos síntomas que te pueden indicar que su llanto sí es porque está enfermito o adolorido: fiebre, tos, congestión nasal, vómito, hematoma, se toca con frecuencia una zona específica de su cuerpo, etc.

En determinados casos el tratamiento puede desarrollarse desde tu casa si es una leve gripa o un golpe suave, pero en otros es necesario asistir a urgencias o a consulta con el pediatra

 

Con calor o frío. Las temperaturas extremas suelen fastidiar a los recién nacidos y provocarles intranquilidad. Si no encuentran pronta y positiva respuesta con seguridad llorarán

Solución. Si es por frío lleva al niño a un lugar con temperatura ambiente, ponle más ropa, has que entre en contacto cercano con tu piel y cúbrelo con una manta o cobija; además de abrigo le brindarás tranquilidad y seguridad. Si tiene mucho calor, quítale algo de ropa para que se sienta cómodo, deja que entre aire fresco en el lugar y, si le das exclusivamente leche materna, ofrécele tu pecho con más frecuencia sin otro líquido adicional.

 

Se siente incómodo. Tener ropa apretada o con algún pliegue, estar en mala postura o encima de un juguete o de algo que le fastidia y mucho ruido a su alrededor, son algunas situaciones que probablemente ocasionarán el llanto del bebé.

Solución. Si has descartado hambre, gases, frío o calor y sueño, desnuda a tu bebé en un lugar tranquilo, sobre una manta blanca y sin corrientes de aire; si algo le incomoda, le aprieta, le pica o es un insecto haciendo de las suyas, podrás resolverlo. Si le molesta mucho el ruido o las luces, llévalo a un lugar donde pueda encontrar más sosiego.

 

Más motivos, más alternativas

Deseo de afecto y estar en los brazos de los padres, ganas de cambiar de posición, gases y cólicos, necesidad de eructar después de las comidas, aburrimiento (en los más mayorcitos), estimulación excesiva, cansancio, soledad y salida de dientes, son otras de las motivaciones comunes de las lágrimas sentidas de un bebé.

Con seguridad, para cada una existen alternativas y herramientas específicas que eviten o disminuyan en tiempo e intensidad el llanto de tu pequeño, y pasito a paso descubrirás cuáles son las más indicadas en cada momento y situación.

Hacerle masajes suaves, alzarlo y mecerlo en tus brazos o en mochila portabebés, ponerle música o sonidos relajantes o ruidosos (a algunos les gusta el de aspiradoras o lavadoras), cantarle una canción que sepas que le agrada, pasearlo en coche o, incluso, en tu carro, jugarle, hablarle con ternura o bañarlo con agua tibia, son algunas de las opciones más fructíferas. Así que a ponerlas en práctica

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