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El popó de tu bebé: lo común y no tan común

Escrito por: Camilo Bolívar

Asesorado por la Dra. Natalia Rincón Agudelo

Verde, amarillo, anaranjado, rojo… Son algunos de los colores del arcoíris, pero también ciertas tonalidades de las que posiblemente se torne la caquita de tu bebé durante sus primeros días y meses de existencia, que sumadas a sus diversas texturas pueden generarte algunos interrogantes sobre su bienestar

La variación en los tonos y textura es habitual, aunque para tu tranquilidad es importante que tengas idea de cuándo es normal y cuándo es motivo para prestar más atención o, incluso, ir a donde el especialista.

Su pañal será tu mejor indicador y fuente fiable de información. Por tal razón, es aconsejable que cada vez que se lo cambies examines bien cómo ha sido su deposición.

Pero ten en cuenta que la caquita puede variar de color, forma y frecuencia dependiendo de si está enfermo o del tipo de alimentación que le ofrezcas. Es decir que puede cambiar por el paso de la lactancia a la leche de fórmula o a la comida ya sólida.

Por ejemplo, si lo nutres con sólidos que se demoran más en ser digeridos (como los cereales), el popó tiende a ser de color verde, pero si complementas su alimentación con suplemento de hierro lo más probables es que sea negro.

 

No es alarmante…

  • Que hasta los 3 meses de vida tu bebé evacúe después de cada toma de leche materna o de fórmula. Incluso, hay normalidad si la deposición es cada 48 o 72 horas y no hay distensión abdominal, cambios en el apetito y su consistencia es blanda. No te olvides de que “el rango de normalidad en la frecuencia de las deposiciones de un bebé, sobre todo si es recién nacido (0-30 días) o lactante pequeño (1-3 meses), es amplio”, como afirma la pediatra Natalia Rincón Agudelo.
  • Que en los primeros días de vida tu bebé haga caquita verde oscura o casi negra llamada meconio, una sustancia espesa y pegajosa que se formó en el sistema digestivo cuando aún estabas embarazada.
  • Cuando es alimentado con leche de fórmula y su deposición es espesa, blanda y de color marrón con tintes de amarillo o verde. En este proceso el olor no es tan suave pero tampoco tan intenso como cuando comienza a alimentarse con sólidos, en cuyo caso también será de tonalidad marrón.
  • Si durante la lactancia el popó de tu hijo es blandengue, de color mostaza y casi líquido. Si toma leche materna puede tener apariencia de diarrea, sin que indique algún inconveniente de salud. Y si la ingiere de un biberón, la caca probablemente será más consistente y gris.
  • Si notas que aunque tu bebé puja con algo de fuerza, el popó es blando y evacuado sin tanta dificultad.
  • Que su caquita cambie de textura y color cuando modifiques su alimentación. Seguramente al incluir en su dieta comida sólida las heces serán más compactas, oscuras y de olor más penetrante. También es probable que sea de color similar al de algún alimento que ha consumido; por ejemplo, rojo si le has dado remolacha o verde si come espinacas.

Cada organismo es diferente, por eso el número de deposiciones no determina que tu bebé esté bien o indispuesto. Lo característico es que en los tres primeros meses de la lactancia haga una por toma y que con el tiempo sean una o tres al día. Si es alimentado con leche de fórmula lo usual son dos defecaciones diarias.

 

Para consultar

  • Es recomendable que indagues con el pediatra si se presenta alguno de los siguientes casos con la caquita de tu bebé.
  • Cuando tenga estreñimiento repetidamente y haga un gran esfuerzo para evacuar, produciéndole molestias y llanto. Más aún, si hay mucha rigidez en su barriguita y rastros de sangre que pueden indicar gran dificultad para defecar, irritación del ano o un inconveniente de salud más complejo. La sangre también puede ser por alergia a la proteína de la leche o infección bacterial.
  • Si hace popó aguado con más frecuencia de la habitual y/o disminución en la consistencia. Es diarrea originada por una enfermedad, alergia o infección intestinal (gastroenteritis) o como reacción a determinados alimentos, medicamentos o al cambio de dieta. Mientras acudes con prontitud a consulta, adminístrale sales de rehidratación oral.
  • Si hay sangre en la deposición. Siempre es motivo de consulta para establecer la causa, pero es mejor no automedicarlo jamás. Aunque el color verde por sí sólo no es indicador de enfermedad, coméntalo con el pediatra porque puede sugerir sangre digerida en heces por causa de una inflamación intestinal.
  • Al observar en el pañal baba o moco. Es factible que indique enfermedad intestinal si se acompaña de cambios en la consistencia y frecuencia (diarrea)

 

Ten presente

Al llegar el momento de cambiar el amamantamiento por otro tipo de leche o al pasar a alimentos sólidos es mejor pedir asesoría de especialistas en el tema, pues es un proceso secuencial acorde con el desarrollo neurológico, intestinal y renal del niño que debe ser orientado por profesionales idóneos. Los cambios en las deposiciones son normales, pero también son un indicador de tolerancia hacia los alimentos, por eso es recomendable vigilarlas siempre.

Es normal que ocasionalmente el popó de tu niño se evacue con trozos de alimentos consumidos. Sin embargo, cuando es un suceso reiterativo recurre al pediatra para descartar mala digestión o absorción inadecuada de la comida.

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